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El proceso creativo

     COSMOAGONÍA es nuestra carta de presentación. Se desarrolla en un aula y tiene como protagonista a una profesora, la doctora Aspasia.

    NO SOMOS NÁ es nuestro segundo paso. Muy sencillo en cuanto a las formas, pero que refleja un salto cualitativo en la interpretación. Se desarrolla también en un espacio diáfano y repite protagonista, pero en esta ocasión la doctora Aspasia se enfrenta a una disyuntiva emocional.

   Y aunque sea hermoso contemplar la evolución entre ambas obras, para el público no es necesario haber visto la primera para comprender la segunda. Son dos espectáculos autónomos y cada uno de ellos arrastra su propio mundo.

   Los primeros pasos de Aspasia sobre el escenario van siempre dirigidos a evaluar el terreno que pisa. En el primer caso se trata de un lugar vacío de muebles, donde los únicos utensilios que van a usarse durante la clase son precisamente los que ella trae: un maletón repleto de artilugios, una mesa, un taburete y una escalera. Los maneja con la habilidad que otorga la fuerza de la costumbre, esa costumbre que, a golpe de recorte, se ha ido haciendo cada vez más pesada. Y de ahí surgirá el lamento, la queja de Aspasia por verse allí, cargada como una mula y con el único propósito de contar una historia tan verídica como apasionante, la Gran Historia que constituye su asignatura. Una asignatura enciclopédica y multidisciplinar, un territorio inmenso que abarca desde el Big Bang hasta nuestros días.

   A esta historia está invitado el público que, de manera instantánea, va a convertirse en alumnado. Y desde ese momento se creará una relación maravillosa con Aspasia, donde resulta muy sencillo recordar y aprender, incluso identificarse con ella. La risa surgirá entonces de una manera fácil y espontánea, dando lugar a un raro hermanamiento entre la divulgación científica y el humor.

   NO SOMOS NÁ, en cambio, es un material más delicado. También se desarrolla en un lugar público y reconocible, un espacio diáfano y sin artificios, donde va a celebrarse una ceremonia que afecta directamente a nuestra protagonista. En esta ocasión la veremos llegar con un bolsito precioso pero muy pequeño. Y trae además una bolsa de enseres blanca, con membrete judicial, que será toda una incógnita para la irresistible curiosidad de nuestra profesora.

   Desde el inicio, la templanza de la doctora Aspasia se pondrá a prueba. Ella tendría que estar poniendo una pica en Toronto y no allí, contrariada por un luctuoso suceso que ha puesto patas arriba su vida cotidiana. No tardaremos mucho en comprender que hay algo que la obliga, quizá una mezcla entre su prestigio y el qué dirán la va empujando a quedarse. Una vez con nosotros, se desatará la tormenta.

   Aspasia evaluará el terreno que pisa y, al igual que en la obra anterior, el público se convertirá de nuevo en parte de la trama. La diferencia entre una obra y otra es sustancialmente emotiva. A fin de cuentas estamos asistiendo a una parcela privada en la vida de Aspasia.

   Reiremos a gusto con sus ocurrencias, incluso aprenderemos un poco sobre las mujeres olvidadas por la Ciencia, pero en algunos instantes quedaremos atrapados con ella en el abismo de su infancia. Se nos empañarán los ojos al sentir la injusticia y el desconsuelo, y veremos crecer a Aspasia no solo como persona, sino también como clown.



 En el proceso creativo de COSMOAGONÍA, surgió un tema cuya profundidad entornaba las puertas de una nueva obra.

 En el espectáculo, la doctora Aspasia recrea durante hora y media ni más ni menos que la historia completa del universo. Y su primera clase es un resumen de la asignatura que desarrollará a lo largo del curso... Al ilustrar el avance evolutivo de la «sapiens», Aspasia muestra el dolor de nuestros antepasados ante la muerte de un congénere. Esa pena debió de salpicar a nuestra especie con una pizca de humanidad, reflejada después en los enterramientos, sin embargo esa misma dignidad y respeto servirían para construir luego la base del conflicto en NO SOMOS NÁ.

   Comenzó la aventura gracias a la yuxtaposición de dos propuestas. Por un lado debíamos crear una ponencia para la doctora Aspasia: su reciente investigación acerca de las Mujeres Olvidadas por la Ciencia. Y por otro, construir su vida privada, la que iba a quebrar su trabajo mediante un luctuoso suceso. Algo que la pondría entre la espada y la pared.


Clownfunding

   Parecía obvio que la doctora Aspasia, debido a los recortes en materia de ciencia e investigación, de una manera más o menos ingeniosa, podría verse obligada en un futuro próximo a captar recursos para sufragar una parte de su trabajo. Y dado que sus intereses son en buena medida los nuestros, decidimos ponernos a la faena.

   De principio teníamos claro que, con los tiempos que corren, no íbamos a lanzar las campanas al vuelo. Se trataba más bien de complementar nuestra aportación económica ofreciendo al público la oportunidad de colaborar. De intervenir de una forma distinta a la que acostumbran como espectadores.

   Esta práctica, tan común en los países europeos de nuestro entorno, sirve para generar un núcleo alrededor de la compañía. Gente próxima que participa de una forma más activa. O que simplemente actúan como patrocinadores o como mecenas, porque encuentran una satisfacción personal apoyando la creatividad, la imaginación y los sueños de los artistas. En suma, un conjunto de personas conscientes de lo que cuesta poner en pie un proyecto de estas características.

   Tras una sesuda investigación a propósito del Crowdfunding y sus implicaciones, optamos por incluir nuestro proyecto en una plataforma cercana y de nombre sugerente — Siamm — que propiciaba captar fondos sin necesidad de alcanzar un techo imposible ni obligarnos a estar muy encima del asunto. Entre otras razones porque ya nos encontrábamos ensayando el espectáculo y en esas circunstancias resulta complicado sacar un tiempo del que se carece.

   Alrededor de la doctora Aspasia, gracias a COSMOAGONÍA, se había generado ya una sinergia muy especial. Al final de cada representación, lo mismo sea una práctica de laboratorio que un breve seminario o un píldora formativa, se realiza una Orla conmemorativa del evento que la audiencia puede descargar luego de nuestra página web. Este PhotoCall no sólo permite poner cara a nuestro alumnado, también nos aproxima después de cada espectáculo. Y de paso nos sirve como recuerdo.

   Ocurre lo mismo cuando la doctora Aspasia puntúa desde el encerado buscando a una alumna o un alumno especial, un futuro becario o becaria que sea capaz de ayudarle en sus clases. En aras de favorecer la sana competencia, hemos podido comprobar que la doctora Aspasia también impone la insignia «Aplauso de Margarita Salas» a quienes destacan de una manera sobresaliente al responder a sus preguntas.

   Echábamos en falta un título, que ahora reproducimos a la izquierda de estas lineas, y un símbolo para el crowdfunding. No fue dificil hallar una Hucha adecuada, la clásica del cerdito, plasmando de forma simpática el gesto que esperábamos de la audiencia. Y como ya habíamos editado un libro de la obra, de algún modo teníamos material suficiente para establecer una serie de recompensas, las que recibirían todas aquellas personas que pudieran apoyarnos en esta nueva aventura.

   Recibimos una ayuda puntual pero significativa, de cuyas aportaciones queda constancia en la cartelería y en los programas del espectáculo.Y un montón de pequeños soportes que requerían al menos de una respuesta formal: una carta de la doctora Aspasia agradeciendo su atención y que reproducimos seguidamente.



Carta de la doctora Aspasia

   La ciencia es el conjunto de saberes que, a lo largo del tiempo, ha contribuido a que la humanidad conozca el espacio que le rodea y nuestra propia individualidad.

   El desarrollo científico es el más importante de los que ha experimentado la especie humana, dando respuesta a las inquietudes y emprendiendo los caminos más adecuados para resolver los problemas.

   La inteligencia nos distingue del resto de las especies que pueblan el planeta. Y la expresión de esa inteligencia es la búsqueda del saber. Los científicos tratamos de comprender el mundo mediante procedimientos metódicos. Y son muchas las disciplinas que surgen de la investigación.

 · Las ciencias naturales estudian la naturaleza y sus acontecimientos. La biología, la astronomía, la química o la geología son algunas de ellas. Y han permitido que podamos superar enfermedades, o adaptarnos al medio conociendo lo que nos rodea.
 · Las ciencias humanas estudian al ser humano, su cultura y organización. Constituyen el territorio de la filosofía, el derecho, la política y la economía, entre muchas otras. Las ciencias sociales dan cuenta de cómo los seres humanos nos hemos ido organizando para sobrevivir, superando los conflictos y desarrollándonos, mientras interactuamos con los demás.
 · Las ciencias formales son más complejas en su definición, puesto que estudian las formas de inferencia sin concretar su marco de trabajo. El ámbito de la lógica y de la matemática es enorme, porque establece los parámetros racionales de las demás ciencias y en general lo hacen a partir de objetos o modelos surgidos de la abstracción.

   El triunfo de la ciencia sobre cualquier dogma representa también el triunfo de la verdad, ya que toda afirmación debe ser demostrada para admitirse como tal.   Esa demostración puede limitarse a la comprobación

 

caso por caso, aunque no bastará para adquirir el rango de conocimiento científico. A lo sumo, será una conjetura y podremos afirmar que es cierta en cada caso donde se ponga a prueba. Se tratará de una afirmación válida cuando sea demostrable en todos los casos, y esta es una proposición fundamental de las ciencias formales que se extrapola a todas las demás.

   En las ciencias humanas es más costoso concluir resultados por medio de la demostración. Las personas no tenemos un comportamiento sistemático, por lo que no puede anticiparse un resultado estable. Es por eso que las ciencias humanas aspiran a la búsqueda de una interpretación de la sociedad, sin enunciar sus hallazgos como verdades absolutas, sino como estimaciones o aproximaciones. Y valiéndose de instrumentos menos precisos, han creado poderosas herramientas estadísticas.

   Gracias a la ciencia hemos encontrado la cura de muchas enfermedades, hemos desarrollado nociones como la justicia o la democracia, hemos creado medios de transporte y levantamos todo tipo de edificaciones. También es cierto que, en paralelo, hemos generado los conocimientos necesarios para perfeccionar la industria armamentística, poniéndola incluso al servicio de regímenes totalitarios. La ciencia en sí misma no es buena ni es mala, depende de cómo se utilice.

   No sólo el uso que hagamos de ella determinará su importancia. Los nuevos hallazgos se suceden a un ritmo vertiginoso y la curiosidad humana no tiene límites. Detrás de una mente despierta subyace siempre la necesidad de saber. Y mientras siga despierta el ansia de conocimiento seremos capaces de descubrir lo que ocurre a nuestro alrededor o incluso dentro de nosotros mismos.

   Entendiendo, participando y divulgando estos conceptos, colaboramos en el desarrollo de una sociedad mejor. Por eso agradezco tu apoyo.
   Recibe un saludo cordial, y medio punto positivo en tus calificaciones.
   Atentamente

doctora Aspasia
departamento de Cosmogonia
FACULTAD MERMADA





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