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La insignia «Aplauso de Margarita Salas»



En sus clases de Cosmogonia, la doctora Aspasia suele quejarse por la falta de becarios, o de becarias, para que le ayuden a ilustrar de una forma divertida sus interesantes charlas y seminarios, prácticas de laboratorio y píldoras formativas. Partidaria como es de la evaluación continua, a menudo suma y resta puntos según la actitud que presenta el alumnado.

Sin embargo, y en aras de favorecer la sana competencia, hemos podido comprobar que la doctora Aspasia también impone la insignia «Aplauso de Margarita Salas» a aquellas alumnas y alumnos que destacan de manera sobresaliente al responder a sus preguntas.

Durante lo que llevamos de curso apenas podemos contar con los dedos de una mano las personas favorecidas con tan alta distinción. Pero la doctora Aspasia no ceja en su empeño. Habitualmente transporta en su maletín, como capta la fotografía de la izquierda, una de estas insignias.




¿Y quién es Margarita Salas?



La Doctora Salas ha dedicado al Phi29, un virus diminuto pero complejo, toda su carrera investigadora en España.

En 1967, al volver de su estancia postdoctoral en Nueva York (donde trabajó con Severo Ochoa como director) comenzó a investigar desde cero los misterios de este organismo modelo. Lo que suponía un desafío científico al mismo tiempo se convirtió en un tema lo suficientemente exclusivo como para evitar la competencia y se convirtió en una decisión estratégica fundamental, sobre todo si consideramos que en aquella época nuestro país era un desierto científico.

Pero su impresionante trayectoria no se explica sólo por el Phi29. Margarita Salas se ha definido como una persona sencilla, muy trabajadora y a la que le gusta hacer las cosas bien. Asimismo, es una persona que ha alcanzado los mayores logros de una carrera científica: sus premios, cargos y publicaciones nos hablan de alguien que ha roto el techo de la mayoría de escaleras y aún sigue subiendo. Su estudio sobre el Phi29 nos ha permitido conocer cómo funciona el ADN, cómo sus instrucciones se transforman en proteínas y cómo estas proteínas se relacionan entre ellas para formar un virus funcional.

Es una firme defensora de la investigación básica, a la que considera el motor de la investigación aplicada y la tecnología. Desde su punto de vista, el investigador tiene que ser riguroso, vencer al desánimo, tener libertad e imaginación y estar dispuesto a que el inmenso placer de investigar guíe su vida. El trabajo es duro, muchas veces rutinario, pero la recompensa merece la pena.

También, como Profesora de Investigación, sabe de la importancia de combinar investigación y docencia, de forma que el conocimiento generado en el laboratorio pase rápidamente a convertirse en un conocimiento universal. Hasta ahora es la única mujer científica en muchos sitios: en la Real Academia Española, en la Academia de Ciencias de Estados Unidos, Presidenta del Instituto de España... Sin embargo, defiende que el trabajo científico, en igualdad de condiciones, no debe de ser una cuestión de género, si no de rigor y motivación. La de Margarita Salas es una vida dedicada a la pasión de descubrir y al placer de enseñar y compartir.

Fuente .- Agenda Ciudadana de Ciencia e Innovación

Enlaces de interés.-Margarita Salas:
«Cuando era joven me discriminaban por ser mujer,
ahora me siento discriminada por ser mayor»





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