doctora Aspasiadoctora Aspasia


   Conocíamos a la doctora Aspasia por sus divertidas clases de Cosmogonia. Seguro que todavía la recuerdas apoyada en una escalera esperando a que el hidrógeno se ponga a crear estrellas. O con un ridículo paraguas, cocinando su exitosa sopa primordial. Te habrán llegado rumores sobre los problemas que tuvo con un becario, que se marchó a Toronto. O de la dura pugna que todavía mantiene con la Mathersson y de los ahogos económicos que sufre su universidad, debido a los recortes en ciencia e investigación.
   En la actualidad, la doctora Aspasia está a punto de poner una pica en Toronto cuando recibe una desagradable noticia. Y obligada a interrumpir sus tareas divulgativas, nuestra ilustre profesora se ve envuelta de pronto en un inquietante episodio emocional. ¿Y cuáles son esas tareas?
   Desde hace un par de años trabaja de forma incansable en una buena causa: descubrir a las mujeres que han sido olvidadas por la Ciencia. De hecho nos cuenta sus aventuras en Egipto a la busqueda de un jeroglífico muy especial y, en un arranque de pundonor, nos entrega generosamente una breve muestra de la conferencia que tenía preparada. Por si te ha picado la curiosidad, aquí tienes algunos datos biográficos de las científicas que menciona. Incluida su tocaya, Aspasia de Mileto. que hemos dejado para el final. Tal vez te suene alguna de ellas. Seguramente Marie Curie, que es la excecpción de la regla. Al fin y al cabo es el único ser humano que ha recibido dos premios Nobel en disciplinas distintas.

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Marie Curie



   Nació en Varsovia, la capital de Polonia, con el nombre de Maria Sklodowska. Se trasladó a París, donde estudió química y física en la Sorbona. En la universidad formó equipo con Pierre Curie, que más tarde se convertiría en su marido. Ambos estudiaron los materiales radiactivos y tras varios años de constante trabajo aislaron dos nuevos elementos químicos: el polonio y el radio.
   En 1903, junto a Pierre Curie y Henri Bequerel, fue galardonada con el premio Nobel de Física en reconocimiento a sus investigaciones sobre la radiación. Siendo la primera mujer que obtuvo tal galardón.
   Ocho años más tarde recibió el premio Nobel de Química por el descubrimiento de los elementos citados, aparte del estudio particular de la naturaleza del radio. Marie Curie mantuvo una actitud desinteresada en cuanto a la patente del proceso de aislamiento, dejándolo abierto a la investigación de la comunidad científica.
   Durante la Primera Guerra Mundial, fue partidaria del uso de la radiografía movil en el tratamiento de los heridos.
   Murió en 1934 a causa de la leucemia, producida seguramente por la exposición masiva a la radiación que sufrió durante años de trabajo. Y justo un año después su hija Irene obtuvo también el Nobel de Química.
   Los restos de Marie Curie fueron trasladados en 1995 al Panteón de París, siendo la primera mujer en ser enterrada allí.



Mileva Maric



 Mileva nació en Titel, provincia de Vojvodina, que entonces formaba parte del Imperio Austrohúngaro y en la actualidad es Serbia. Estudió en el colegio para niñas de Novi Sad y en 1888 cambió al instituto secundario de Sremska Mitrovica.
   Dicho colegio contaba con un excelente laboratorio de Física y Química, donde se graduó en matemáticas y física con el mejor promedio. Maric fue aceptada después como estudiante privada en el Colegio Real de Zagreb, donde recibió un permiso especial para impartir clases de física, privilegio hasta entonces reservado a los varones. Durante el verano de 1896 estudia medicina durante un semestre en la Universidad de Zúrich. Y en 1896 ingresa en el Instituto Politécnico de dicha ciudad, siendo la única mujer estudiante. Albert Einstein comenzó el mismo año y se conocieron estudiando la carrera de Física.
   En 1897 se traslada a Heidelberg, Alemania, donde estudia la teoría de números, cálculo diferencial e integral, funciones elípticas, teoría del calor y electrodinámica. En 1901 queda embarazada de Albert Einstein. Se mantiene el tema en secreto y Maric abandona el Politécnico de Zúrich sin acabar su doctorado.
   Se conservan varias cartas que se escribieron cuando eran novios, en las que Einstein discute sus ideas con Mileva —a la que trata de colega— y en las que se refiere a la teoría de la relatividad como «nuestra teoría». Basándose en estas evidencias, algunos investigadores sostienen que las ideas esenciales de la teoría fueron de Mileva Maric, la cual sacrificó su carrera en beneficio de su marido, que en razón a su sexo tendría más posibilidades de obtener un puesto académico.
   En enero de 1902 nace su hija Lieserl en Novi Sad. Se ha especulado que fue dada en adopción o que murió de escarlatina, según la información que se desprende de su correspondencia. En 1903 contrae matrimonio con Albert Einstein en Berna, Suiza, y al año siguiente nace su hijo Hans Albert. Seis años más tarde nace Eduard, que padece de esquizofrenia. En 1913, Einstein viaja a Berlín, el matrimonio se separa y seis años después se divorcian. El acuerdo de divorcio incluía una cláusula bajo la cual Einstein se comprometía a entregar a Mileva el importe económico del Nobel, si es que lo ganaba. Fue en 1921 cuando le concedieron tan alto galardón
   Mileva Maric tuvo una influencia indiscutible en la obra científica de Einstein, aunque nunca consiguió de él que le otorgara el menor crédito en público. Quizá en otros tiempos y circunstancias, Mileva hubiera podido desarrollar en plenitud sus capacidades intelectuales, en vez de quedar reducida por la sombra de tan ilustre exmarido.



Esther Zimmer



 Sin duda cualquier biólogo molecular conoce el apellido Lederberg, pues se une a resultados pioneros en el campo de la genética. Lo que pocos conocen es que tras un solo apellido, coexisten dos personas de gran valía, aunque el machismo haya conseguido que llegue hasta nosotros sólo el nombre del investigador masculino.
   Esther Miriam Zimmer, conocida como Esther Lederberg tras su matrimonio con el biólogo molecular Joshua Lederberg, nació en Nueva York en 1912. Sus primeros pasos como investigadora fueron en el campo de la botánica, pero pronto se pasó a la genética, transformándose en una de las pioneras de la biología molecular.
   En la Universidad de Stanford realizó aportaciones claves en este campo, como el descubrimiento del bacteriofago lambda (uno de los organismos mejor estudiados hasta la fecha), inventar la técnica de réplica en placa (que hoy es empleada de forma rutinaria en cualquier laboratorio de microbiología) y establecer importantes aportaciones en el estudio de la lisogenia de los bacteriofagos (etapa vital del fago en la que éste incorpora su material genético en el ADN bacteriano, perpetuándose junto con bacteria infectada).
   Todos estos descubrimientos por sí sólo deberían valerle estar en el olimpo de los grandes científicos, pero hoy día el apellido Lederberg lo asociamos únicamente al de su marido, Joshua Ledeberg, que ganó el premio Nobel en 1958.
   Durante la recogida de ese galardón, Joshua Lederberg no mencionó a su mujer en ningún momento a lo largo de su discurso, a pesar de que sus resultados deberían haberle valido compartir el premio con él. Y no sólo eso, sino que el hecho de que Esther tuvo problemas para mantener su posición en la universidad. Esther y Joshua acabaron divorciándose en 1966.
   A la muerte de Esther, en el año 2006, el también biólogo molecular Stanley Falkow, hizo algo de justicia en su discurso de despedida:
   Martha Chase, Daisy Roulland-Dussoix y Esther Lederberg fueron mujeres que realizaron descubrimientos cruciales para la ciencia. Martha Chase demostró que el material hereditario de los bacteriofagos es el ADN y no las proteínas. Daisy Dussoix descubrió los enzimas de restricción y Esther Lederberg inventó la réplica en placa. Cada uno de esos descubrimientos se han asignado a un miembro masculino del grupo de investigación (Al Hershey, Werber Arber y Joshua Lederberg, respectivamente). (…) Los historiadores del siglo XX harán bien en revisar la ciencia de mediados de siglo, momento de grandes aportaciones, pero también de enormes discriminaciones.
   Buen discurso, pero tardío. Siempre es bueno denunciar las discriminaciones, pero es infinitamente mejor no efectuarlas. Hersey, Arber y Lederberg ganaron un premio Nobel cada uno, premio que, en el mejor de los casos, tenían que haber compartido con sus compañeras de laboratorio.

FUENTE La Ciencia y sus demonios



Aspasia de Mileto



   Quién no ha leído o escuchado hablar del siglo de Pericles, en la Grecia del siglo V antes de nuestra era. Quién no ha oído por lo menos el nombre de Sócrates, Thales o Protágoras… Pero, ¿a quién le suena Aspasia de Mileto?
   Esta mujer fue muy reconocida y valorada en su tiempo, pero como suele ocurrir, la historia se encargó de desdibujarla o de invisiblizarla. Y toca, en estos tiempos de relecturas de la historia, sacarla a la luz.
   Aspasia estuvo unida a Pericles desde aproximadamente el año 445 antes de nuestra era hasta la muerte de aquél en el 429 antes de nuestra era. Fue maestra de retórica y tuvo una gran influencia en la vida cultural y política de Atenas. Se dice que fue una mujer hermosa e inteligente, que tuvo un gran poder y despertó la admiración y respeto de filósofos, artistas e ilustres demócratas, así como la hostilidad de los sectores más reaccionarios de la sociedad ateniense.
   La vida de Aspasia de Mileto viene envuelta en un halo de misterio. Se desconocen tanto la fecha de su nacimiento —alrededor del 470 antes de nuestra era— como la de su muerte.
   Para confirmar el modo en el que pasaron a la historia muchas mujeres, el de Aspasia es un ejemplo más que demuestra el lugar y el valor que se les ha dado. Sólo se tienen noticias fiables de su vida en el período comprendido entre su unión con Pericles y la muerte de Lisicles, su segundo marido, en el 427 antes de nuestra era. No sería apresurado concluir que la historia valoró su vida mientras estuvo unida a algún hombre…
   Por otro lado, muchos de los testimonios que nos han llegado sobre Aspasia son obra de calumniadores o autores hostiles, que la atacaron, ridiculizaron y vilipendiaron por su inteligencia y sus ideas avanzadas, y por la supuesta influencia negativa que ejerció en la política ateniense. Entre estos calumniadores destacan Aristófanes, que en su obra «Acarnienses» la presentó como la principal inspiradora de la política de Pericles, y el poeta Hermipo, que incluso actuó de fiscal en el proceso abierto contra ella por «ofensas a los dioses».
   Desde muy joven Aspasia leía entusiasmada las obras de poetas y filósofos, especialmente las de Pitágoras, de quien aprendió que en el cosmos todo era número y armonía. En su adolescencia fue considerada un portento de belleza e inteligencia, que deleitaba a hombres jóvenes, maduros y ancianos, intelectuales, atletas y militares. De hecho, cuando un antiguo arconte ateniense —llamado Sofrón— llegó a Mileto, quedó entusiamado con la joven Aspasia, y fue él quien le habló de las maravillas de Atenas, que era la ciudad más avanzada de su tiempo y donde además había una clase de mujeres, llamadas hetairas, que tenían gran influencia y poder, vivían libremente y podían compartir las mismas inquietudes culturales y políticas que los hombres.
   Aspasia marchó rumbo a Atenas en torno al año 450 antes de nuestra era. Hay controversia en cuanto a su formación como experta en retórica. Unos piensan que adquirió estos conocimientos en Mileto, dado que en las ciudades jonias los niños y las niñas convivían en la escuela pública y compartían el aprendizaje en igualdad. Otros, por el contrario, opinan que su formación pudo tener lugar ya en Atenas, que en aquellos momentos era un foco de atracción para sofistas y retóricos, donde bien pudo adquirir dichos conocimientos de maestros como Antifonte de Ramnos.
   Hacía el año 445 antes de nuestra era, Aspasia conoció a Pericles, líder del partido democrático y que, desde quince años antes, era ya la máxima autoridad política de Atenas. Pericles y Aspasia se enamoraron perdidamente y fueron amantes durante varios años, hasta que finalmente Pericles se divorció de su mujer, con la que tenía dos hijos, y pasó a vivir públicamente su amor con Aspasia. Incluso contrajeron matrimonio, lo cual era insólito pues la tradición impedía a los ciudadanos atenienses casarse con mujeres extranjeras.
   Pese a ello, Pericles la prefirió a todas las demás mujeres, por ser, en opinión de Plutarco, una mujer sabia «y astuta». Aspasia encajó perfectamente en el círculo de amistades de Pericles —algunos sofistas, entre ellos Anaxágoras—. Incluso Sócrates frecuentó su casa, y varios de los que la trataron llevaban a sus parejas femeninas para que la oyesen.
   Aspasia llegó a ser muy famosa. Hacía el año 440 antes de nuestra era, nació el único hijo de su unión con Pericles, llamado Pericles el Joven, que llegaría a ser general ateniense y quien moriría ejecutado tras la Batalla de Arginusas en el año 406 antes de nuestra era.
   Donde quiera que adquiriese Aspasia su formación, es innegable su condición de experta en retórica, tanto en el aspecto logográfico como en lo concerniente a su faceta pedagógica. Por su extrema pericia en este arte y por su capacidad para rodearse de los más ilustres y reconocidos intelectuales de su época, y por contribuir de forma activa al florecimiento de la vida cultural en Atenas, consiguió la admiración de los hombres más ilustres. Su talento como profesora de retórica aparece mencionado por numerosos autores importantes del mundo antiguo, como Platón, Jenofonte, Plutarco o Cicerón, quienes alabaron sus capacidades.

 El respeto de Pericles hacia Aspasia era un escándalo en aquella época. Entonces se creía que las mujeres debían obediencia a los hombres y que estos podían gobernar sus vidas.
Pericles consultaba a Aspasia como a una igual. Le pedía consejo en asuntos de interés político y le permitía asistir a reuniones de estado con personas notables, donde se ponía a prueba la inteligencia. Se afirmó incluso que Aspasia escribía los discursos de Pericles. El propio Platón lo mencionó en sus Diálogos, donde aparece como maestra de Sócrates. Esquines —en su dialogo socrático— también la menciona como maestra sofista.
   Pero también por su condición de extranjera, por su supuesta influencia negativa sobre Pericles, y por llevar una vida de mujer libre e independiente (algo impropio de una esposa ateniense), fue atacada y ridiculizada por los conservadores.
   En este sentido el episodio más relevante fue el proceso público seguido contra ella tras una denuncia ante el Aerópago por el delito de haber ofendido a los dioses. Este era un delito grave en la Grecia antigua, que podía ser castigado incluso con la muerte, como le ocurrió a Sócrates después. Aspasia tuvo que comparecer ante un tribunal formado por 1.500 ciudadanos para responder de estas acusaciones. El propio Pericles intervino en su defensa y habló durante tres horas ante el tribunal. Tuvo que recurrir a todo su prestigio y elocuencia, e incluso a sus lágrimas, para lograr la absolución de su esposa. Según Plutarco (citando a Esquines) «vertió por ella muchas lágrimas, haciendo súplicas a los jueces».
   Pericles falleció durante una epidemia de peste en el año 429 antes de nuestra era, y su pérdida fue lo peor que le podría haber ocurrido a Atenas, ya que sus sucesores fueron gobernantes desastrosos. Se dice que fue Aspasia quien escribió la famosa oración fúnebre de Pericles.
   Tras la muerte de Pericles, Aspasia se casó con otro ateniense, un rico comerciante llamado Lisicles, con el que tuvo un hijo llamado Poristes. Lisicles era un hombre mucho más tosco y grosero que Pericles, aunque llegó a ser arconte durante su matrimonio con Aspasia. Algunos dicen que gracias a ella se convirtió en un orador elocuente. Sin embargo Lisicles murió poco después durante la Guerra de Caria, en el año 427 antes de nuestra era.
   Poco se sabe de la vida de Aspasia tras la muerte de su segundo marido. Parece que se retiró de la vida pública, y vivió en una casa de campo. Allí daba lecciones a jóvenes alumnas con el objetivo de transmitir sus conocimientos. Se desconoce la fecha de su muerte, que probablemente aconteció en torno al año 400 antes de nuestra era.

FUENTE Un cajón revuelto










Merit Ptah



   Merit Ptah —2700 antes de nuestra era— fue una médica del Antiguo Egipto. Primera mujer conocida por su nombre en la historia de la medicina y también la primera mujer mencionada en toda la historia de la Ciencia.
   El significado de su nombre es «Amada de Ptah». Para los egipcios, Ptah era un dios creador con poderes sanadores semejantes a los que tendría Merit.
   Todo lo demás de esta mujer se desconoce: su fecha de fallecimiento, si publicó alguna obra, dónde vivió...
   La participación de la mujer en el desarrollo de la medicina y de la cirugía ha podido documentarse con una antigüedad cercana a los 3,500 años antes de nuestra era. En la antigua Mesopotamia, algunos grabados o textos cuneiformes, escritos en sumerio y en neoasirio, describen la atención de partos por mujeres empíricas llamadas Šabsutu. También se sabe que en Sais y en Heliópolix existían escuelas de medicina o «casas de vida» para mujeres desde el año 3000 antes de nuestra era, en las que las mujeres aprendían a enfrentarse a las enfermedades ginecológicas, a asistir a un parto y a cuidar a los recién nacidos.
   La imagen de Merit Ptah puede verse en una tumba, en la necrópolis cercana a la pirámide escalonada de Saqqara. Se trata de la primera de las pirámides de Egipto y el edificio de piedra más antiguo conservado en el mundo.
   Su hijo, que era sumo sacerdote, la describió en los jerogíficos de su tumba como «la médica jefe».
   En su honor, la Unión Astronómica Internacional bautizó un cráter de impacto en Venus como Merit Ptah.



Hypatia de Alejandría



   Hypatia nació en Alejandría a mediados del siglo IV. Algunas referencias citan como fecha de su nacimiento el año 370, y otras el 355. Creció en el culto ambiente alejandrino, donde ya otras científicas, como María 'la judía' o Cleopatra, habían dejado su huella.
   Su padre, Teón de Alejandría, fue un ilustre filósofo y matemático. Maestro de Hypatia desde niña, permitió que se convirtiera en una mujer de Ciencia y de Filosofía, algo impensable para la época, donde reinaba un sistema social en el que las mujeres no tenían derecho a la educación y sus vidas transcurrían en los espacios privados de sus casas.
   Teón trabajaba en el Museo, fundado por el emperador Tolomeo, sucesor de Alejandro Magno. El Museo era una institución dedicada a la investigación y la enseñanza. Contaba con más de cien profesores que vivían en el mismo recinto y a los que se sumaban otros periódicamente invitados.
Hypatia, aunque viajó a Roma y Atenas para recibir cursos de filosofía, se desarrolló como científica en el propio Museo y formó parte de la institución hasta su muerte, dirigiéndolo incluso alrededor del año 400.
   Durante dos décadas, Hypatia se dedicó a la investigación y enseñanza de las matemáticas, la geometría, la astronomía, la lógica, la filosofía y la mecánica
   Diseñó el astrolabio plano, que se usaba para medir la posición de las estrellas, los planetas y el sol. Escribió al menos 44 libros. Inventó aparatos como el hidrómetro y el destilador de agua, además del planisferio. Ganó tal reputación que al Museo asistían estudiantes de Europa, Asia y África, donde escuchaban sus enseñanzas. Su casa, de hecho, se convirtió en un gran centro intelectual.
   Hypatia era una erudita, pero a ojos del cristianismo fue considerada como una pagana e identificada como hereje. Los cristianos quemaron y destruyeron los templos y centros griegos, como el Museo, persiguiendo a todos los académicos y obligándolos a convertirse si no querían morir. En el año 412, el obispo Cirilo fue nombrado patriarca de Alejandría, un cargo equivalente al Papa romano. Cirilo creó un clima de odio fanático hacia ella, tachándola de bruja y hechicera, que condujo a su asesinato en marzo del año 415. La desnudaron en público, fue golpeada, arrastrada por la ciudad y luego descuartizada, quemando posteriormente sus restos. Tengamos en cuenta que para entonces Hypatia era una anciana...
   Orestes, prefecto romano de la ciudad en aquella época, informó de los hechos a Roma y pidió una investigación, que se fue retrasando por la dificultad de encontrar testigos que quisieran declarar. El propio Cirilo, que luego fue convertido en santo, aprovechó la situación política en la que había quedado el prefecto para asegurar, olvidando su papel de instigador, que Hypatia se había marchado a vivir a Atenas. La consecuencias de sus palabras condujo a Orestes a abandonar el cargo y salir huyendo de la ciudad.
   El linchamiento de Hypatia nos recuerda hasta dónde es capaz de llegar la intransigencia en su lucha contra la sabiduría. Haciendo gala de su ignorancia, el símbolo de la autoridad intelectual de la época fue desollado públicamente en las calles de Alejandría por una turba de asesinos. Con esta acción salvaje pretendían que las mujeres abandonasen la enseñanza en las escuelas y dejaran de asistir a las asambleas, reduciendo su participación social a los ámbitos más domésticos.



Henrietta Leavitt



   Nació en Estados Unidos en 1869. Fue una astrónoma muy destacada en su época. En 1895 entró de voluntaria en el Observatorio de Harvard y siete años más tarde formó parte de su plantilla. Durante ese tiempo tuvo la oportunidad de realizar trabajos teórico, llegando a ser jefa del departamento fotográfico de dicho observatorio. Allí, junto a su grupo, estudió las imágenes de las estrellas para determinar sus magnitudes.
   Henrietta Leavitt, durante su carrera, descubrió más de 2.400 estrellas variables, lo que supuso su mayor aportación a la astronomía. Destaca su investigación sobre el periodo y luminosidad de las Cefeidas, así como el descubrimiento de varias novas, dando el primer paso para establecer la distancia entre la galaxias.
   Desarrolló un patrón de medidas aceptado en 1913 por el Comité Internacional de Magnitudes. Utilizando cerca de trescientas placas de trece telescopios distintos y empleando ecuaciones logarítmicas para ordenar las estrellas, Henrietta Leavitt generó un patrón con 17 magnitudes de luminosidad. Y continuó redifiniendo su trabajo a lo largo de toda su vida.
   Formó parte de la Sociedad Americana de Astronomía y Astrofísica, y de la Asociación Americana de la Universidad de la Mujer. A título honorífico recibió un puesto en la Asociación de Observadores de las Estrellas Variables. Debido a los prejuicios de la época, no pudo desarrollar sus propios métodos, lo que hubiera multiplicado su rendimiento en el trabajo.
   A punto de concluir su último trabajo sobre escalas de medición le sobrevino la muerte en 1921. Fue nominada al Nobel a título póstumo.



Rosalind Franklin



   Nació en Inglaterra en 1920. Pese a la oposición paterna se graduó en la Universidad de Cambridge en 1941, doctorándose allí cuatro años después. En 1947 se traslada a París, estudiando las técnicas de la difracción de la radiografía en el Laboratoire de Services Chimiques de L'Etat. Vuelve a Cambridge en 1951 como investigadora asociada al Laboratorio de John Randall en el King's College, lo que supuso para ella una oportunidad de aplicar sus conocimientos a la biología.
   En el laboratorio de Randall se cruzó su trabajo con el de Maurice Wilkins, referido también al DNA. Lamentablemente, la competencia profesional y la misoginia de Wilkins crearon un conflicto donde no tendría que haberlo.
 Wilkins había tomado una foto relativamente clara del DNA, donde podían reconocerse los ácidos nucleicos. Rosalind Franklin, en cambio, había obtenido una foto de difracción de rayos X, la cual revelaba de manera inconfundible su estructura helicoidal. Fue esta imagen tomada por Rosalind, y conocida hoy como la famosa «fotografía 51», la que sirvió como prueba crucial de las investigaciones que James Watson y Francis Crick llevaban a cabo para establecer la hipótesis de la «doble hélice». ¿Cómo acabó la foto de Rosalind en los despachos de Watson y Crick? Sin la intervención de Wilkins no hubiera sido posible... Pero vayamos por partes.
   Watson había tenido ocasión de asistir a la clase que dio Rosalind Franklin en 1951 sobre el avance de sus investigaciones. Se puso en contacto con Crick y ambos trataron de imaginar las consecuencias de los hallazgos de Rosalind. Empezaron a trabajar con modelos atómicos a escala pero fue un fracaso, así que invitaron a Cambridge tanto a Wilkins como a Rosalind, dándoles a conocer su hipótesis. Pero Rosalind Franklin pulverizó sus argumentos.
   Dos años más tarde, y sin la autorización de Rosalind, Wilkins sustrajo una de las fotografías cristalográficas de Rosalind y se la mostró a Watson. La solución llegó entonces a ser tan evidente para él que los resultados fueron publicados en un artículo de «Nature» casi inmediatamente. Al mismo tiempo, Wilkins entregó a Crick el informe que Rosalind había puesto sobre el escritorio de Randall, su director de Laboratorio en el King's College, donde le ponía al corriente de sus investigaciones.
   Considerado como el logro médico más importante del siglo XX, el modelo de la «doble hélice» abrió el camino para la comprensión molecular y las funciones genéticas. Sin estos antecedentes hubiera sido imposible establecer la secuencia completa del genoma humano.
   Rosalind Franklin murió en 1958. Tres años después, Wilkins, Watson y Crick recibieron el premio Nobel por «su descubrimiento» de la estructura del DNA.



Martha Chase



   Es muy posible que nunca hayas oído hablar de Martha Chase. Ella es el apellido después del guión en el famoso experimento Hershey-Chase, gracias al cual se demostraba que la herencia genética está en el ADN y no en las proteínas. La demostración le valió el Nobel a Hershey en 1969, pero no a Chase, que abandonó la ciencia poco tiempo después.
   Se encuentra poca información sobre Martha Chase, y una buena parte tiene como fuente principal una entrevista a su amigo y colega Waclaw Szybalski.
   Martha Chase nació en 1927 en Cleveland, Ohio. Su padre era profesor de medicina, por lo que ella creció en un ambiente de ciencia. Estudió en The College of Wooster en Ohio, donde comenzó a hacer experimentos de genética con moscas de la fruta. Al graduarse en 1950, a los 21 años, fue recomendada para trabajar como asistente de investigación de Alfred Hershey en el Laboratorio Cold Spring Harbor. Gracias a Szyblaski sabemos un poco sobre su dinámica de trabajo:
   «Experimentalmente, ella contribuyó mucho. El laboratorio de Alfred Hershey era muy inusual. En aquella época eran solo ellos dos, y cuando entrabas al laboratorio, reinaba un silencio absoluto. Sólo se escuchaba a Al dirigiendo los experimentos y señalando con el dedo a Martha, siempre con mínimas palabras. Ella era perfecta para trabajar con Hershey».
   El trabajo de Hershey y Chase era con bacteriófagos, que son virus que infectan exclusivamente a las bacterias. Hershey formaba parte del “Phage Group” (Grupo Fagos), un grupo informal de biólogos impulsado por Max Delbrück, que desde 1940 trabajaba en genética bacterial y los orígenes de la biología molecular con bacteriófagos.
   Durante la primera mitad del siglo XX, muchos biólogos creían que las portadoras del material genético de las células tenía que ser las proteínas. Un experimento publicado en 1944 por Avery, MacLeod y McCarty sugería que era el ADN el material de la herencia genética. Otros experimentos también apuntaban hacia el ADN, pero no fue hasta que Hershey y Chase realizaron su simple experimento, que se demostró definitivamente el rol del ADN en la genética.
   Para su experimento, también conocido como «el experimento de la licuadora», Hershey y Chase utilizaron fago T2, que consiste en una cubierta proteica con material genético dentro. El fago se adhiere a la bacteria, inyectando el material genético y dejando la cubierta acoplada. El experimento consistía en marcar el ADN de los fagos mediante un isótopo radioactivo (fósforo) y dejarlos infectar bacterias de E.Coli. Al separar las cubiertas proteicas con una licuadora, el indicador radioactivo solo se encontraba en las células bacterianas y no en las cubiertas. A continuación marcaron las cubiertas proteicas con isótopo azufre. Al separar las cubiertas de las bacterias infectadas con estos fagos, no se encontró el marcador en las bacterias. A pesar de que Hershey creía inicialmente que las proteínas eran las portadoras del material genético, con este experimento quedó demostrado definitivamente el papel del ADN en la herencia genética.
   En 1953, Martha Chase dejó el laboratorio de Hershey y trabajó por poco tiempo en el Laboratorio Nacional Oak Ridge. Se casó a finales de esa década con el también científico Richard Epstein, pero el matrimonio duró menos de un año. En 1959 comenzó el doctorado en la Universidad del Sur de California, obteniéndolo en 1964. Chase trabajó en laboratorios, pero tuvo dificultades en su carrera. Tras su divorcio, parece que bebía y fumaba excesivamente, lo que le trajo problemas de salud. A finales de los sesenta, perdió el trabajo y decidió volver a Cleveland a vivir con sus padres. Sufrió de un tipo de demencia que afectó su memoria de corto plazo durante varias décadas y finalmente murió de neumonía en 2003, a los 75 años.

   En 1969, Hershey, junto con Luria y Delbrük, recibió el premio Nobel de Medicina «por sus descubrimientos sobre replicación y estructura genética de los virus». Difícilmente sabremos algún día por qué Martha Chase no recibió el premio junto con Hershey. ¿Es posible que se mirara el papel de Chase como el de una simple asistente de laboratorio? Pero en aquella época aún no se aceptaba la inclusión de los asistentes como co-autores en los artículos científicos. Y que Hershey la hubiese incluido como coautora indicaba una colaboración real. A ciencia cierta no podemos afirmar que el hecho de que Chase fuera mujer tuviera que ver en la decisión de dejarla fuera del Nobel. O tal vez no fue el comité del Nobel quien quiso dejarla fuera. Pero la historiadora de la ciencia Pnina Abir-Am ha escrito sobre el sexismo institucional dentro del «Phage Group» y sobre cómo se ha borrado de la memoria colectiva a las mujeres que colaboraron en él.
   Para hacerse una idea bastará con un par de comentarios del oncólogo Waclaw Szybalski sobre su colega y amiga Martha Chase. Sus palabras son esclarecedoras del tipo de situaciones a las que se tuvo que enfrentar Chase —y las demás científicas— en cuanto a ser tratadas como objetos y de manera condescendiente, aparte de estar mal retribuídas .
   Szybalski narra su interacción con Chase tras la presentación del experimento:
   «Le dije que era una chica bonita. Pensaba que sólo era eso: una chica bonita. Pero también me di cuenta de que era una buena científica. Entonces me respondió que lo estaba haciendo por dinero y que no era suficiente lo que cobraba. Y empezó a quejarse de lo poco que le pagaban. No tenía aprecio por el hallazgo histórico del experimento. Solo se quejaba. Esa noche la invité a comer pizza y a bailar. Quería saber más sobre la investigación, pero me decepcioné. Se quejaba mucho del dinero y no bailaba muy bien. Nos convertimos en buenos amigos, pero nunca me enamoré de ella. Tuve la impresión de que ella no comprendía la importancia de su trabajo... Pensaba que era una asistente técnica mal pagada, pero creo que la convencí».
   Szyblaski ni siquiera se plantea la posibilidad de que Chase realmente estuviera mal pagada, lo cual es más que probable. Y sobre que ella no se diese cuenta de la importancia de su propio experimento solamente demuestra una cosa: su actitud condescendiente. Sin ir más lejos, Szybalski cuenta el desmoronamiento de Martha Chase de la siguiente manera:
   «Volvió una vez más... Su vida se había complicado a causa del experimento. La gente creía que debía doctorarse. Y Max Delbrück, en contra de su mejor juicio, decidió empujarla hacia una carrera científica… Allí conoció a Dick Epstein, que era un prominente virólogo de fagos. Buen tipo, pero despreocupado. Se casaron y aquello duró poco porque él… No sé por qué se casó él, pero la dejó pronto y con una herida profunda. Ella se deprimió y su carrera científica se vino abajo. Recuerdo que se acercó otra vez por aquí... en esos tiempos fumaba bastante y bebía mucho, de hecho tenía la cara hinchada y algo de sobrepeso... Años después le pregunté ¿dónde estás ahora? Y me respondio:  'No tengo trabajo… Vivo con mi madre'.  ¿Pero no odias a tu madre?  'Todavía la odio pero no tengo otro sitio donde vivir'.  Esa fue la última vez que la vi. No sé ahora si está viva o qué estará haciendo».
   Martha murió en agosto de 2003 y el New York Times, en su obituario, añadió un insulto a la herida refiriéndose a Chase y Hershey como la Srta. Chase y el Dr. Hershey. Como si ambos no tuvieran el título de doctor.

FUENTE Escéptica

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